Como un círculo vicioso, se puede denominar a la problemática de comprar o colaborar a personas que realizan labores informales. Cuando un ciudadano adquiere productos o servicios en el espacio público a comerciantes no regularizados, fomenta que más personas repliquen la labor informal; generando desorden, inseguridad y afectando al ornato de la Capital.

La Agencia Metropolitana de Control (AMC) arrancó con la Campaña de Concienciación “Rompe el Círculo”, que busca generar corresponsabilidad ciudadana y comprensión sobre las problemáticas que acarrean comprar o colaborar con las labores informales; es decir, que no cuentan con los permisos necesarios del Municipio.

La Campaña durará los próximos 3 meses y arrancó en diciembre concienciando sobre las ventas informales. Para ello, de una manera lúdica, graciosa y no violenta, en 14 puntos de la ciudad se realiza una obra de teatro en la que se maximiza la problemática y se simula que se instala una peluquería en plena acera.

La importancia de romper el círculo de compra-venta; La idea errónea de que para ayudar a las personas informales hay que comprarles, pues al contrario propicia que sean sancionados con multas que van desde USD 100 hasta USD 198, El desorden que generan estas actividades y las problemáticas relacionadas como: inseguridad, insalubridad, explotación, entre otras.

De acuerdo a David Chávez, Supervisor y máxima autoridad de la AMC, el lema de la Agencia es prevenir antes que multar: “Por ello hemos iniciado un proceso de socialización de las Ordenanzas Municipales, para exhortar a la ciudadanía a romper este círculo vicioso de compra – venta del comercio informal, la entrega de dinero por la limpieza de parabrisas o el cuidado de los autos, entre otros. Nosotros siempre socializamos antes de aplicar sanciones”, añade el Supervisor.

Estas socializaciones permitirán que la ciudad conozca las Ordenanzas y comprendan que es indispensable su colaboración para construir una ciudad más ordenada.

Los controles se intensifican

Diciembre es uno de los meses más intensos para la Agencia, pues se ejecutan más de 30 operativos diarios de socialización, exhortación y sanción a lo largo de la ciudad. Según una encuesta desarrollada en marzo pasado por la Agencia de Coordinación Distrital del Comercio, en Quito existen aproximadamente 11 000 personas que realizan actividades económicas en el espacio público sin estar regularizados.

Por otro lado, tras los operativos de control realizados por la AMC en espacio público, se calcula que existen más de 200 personas dedicadas a la limpieza de los parabrisas.

Este tipo de labores informales, a más de afectar al orden y ornato de la ciudad, perjudica a los vendedores que sí cuentan con permisos municipales, genera inseguridad, fomenta la explotación infantil, produce desaseo e insalubridad, expone a los consumidores a tener problemas de salud por las condiciones insalubres de los alimentos que consumen e incluso pueden verse afectados por no conocer la procedencia de los productos que adquiere en las calles.

Durante los próximos días, la AMC intensificará la socialización de las Ordenanzas municipales y en el caso de no respetarlas se procederá aplicar las sanciones que consisten en multas que van desde los USD 100 hasta los USD 193.

La Ordenanza 332, en su artículo 104, establece que en el caso de los vendedores informales “serán reprimidos con una multa del 0.5 de un salario básico unificado”; es decir USD 193.

Por su parte, las personas que realizan actividades como limpieza de parabrisas o cuidado de autos, estos últimos sin los respectivos permisos, serán sancionados con USD 100 y en caso de reincidencia se duplicará la multa; como lo establece la Ordenanza Municipal 201.

“Uno de los factores que genera la informalidad, es la falta de conciencia de la ciudadanía de que al comprar o colaborar a personas en la calle, se genera un círculo vicioso que propicia que más personas repliquen esta problemática. Hay que ser claros en que comprar o colaborar la informalidad no es una ayuda, pues a más de afectar a la ciudad, propicia que quienes desarrollan estas actividades sean sancionadas”, asegura el Supervisor.

Por ello, la AMC hace un llamado a la ciudadanía a que sea consciente del daño que produce la informalidad a la ciudad, a las personas que realizan estas actividades no regularizadas y los riesgos a los que se exponen.

“Es imposible que construyamos una ciudad más justa, más ordenada y segura sin contar con ayuda de la ciudadanía. Esta es una responsabilidad compartida. Nuestro deber es hacer respetar las Ordenanzas y el del ciudadano ayudar a que no se genera más informalidad, a romper el círculo”, añade el Supervisor.

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